Messi fue víctima de un intento de agresión


Un mal momento, que se prestó a innumerables comentarios y especulaciones.
Eso es lo que le tocó vivir a Lionel Messi, quien fue víctima de una agresión a la salida de un restaurante de calle Pellegrini.
Un incidente que tomó una trascendencia inusual, precisamente por lo que genera una figura mundial como lo es hoy el delantero de Barcelona.
Ni los testigos presenciales, ni la cobertura periodística de los distintos medios de comunicación allí presentes alcanzaron para determinar la magnitud de la agresión, pero fue de lo que habló el mundo.
El agresor identificado como Martín P., un joven de 17 años que cursa el quinto año en el colegio Latinoamericano, cercano al lugar donde se produjo el incidente.
A los pocos minutos, en su cuenta de facebook, el propio Messi intentó llevar tranquilidad a sus seguidores diciendo que “no he recibido ningún manotazo. Estoy perfectamente bien. Me he quedado sorprendido por este revuelo que se ha ocasionado. Muchas gracias de todas formas por vuestros mensajes de interés”.
De la misma forma, la madre de Martín dio su versión en un diálogo mano a mano con Ovación, en el que intentó despegar a su hijo del hecho, aclarando que “nunca intentó agredirlo”. Por lo ocurrido no hubo ninguna denuncia de parte del futbolista, aunque la comisaría quinta actuaría de oficio.

La historia comenzó pasado el mediodía, cuando Messi llegó al restaurante El club de la Milanesa, en la esquina de Pellegrini y Presidente Roca, acompañado de dos amigos. Allí compartió con sus compañeros un almuerzo, que tuvo como principal ingrediente el reconocimiento de todos los comensales. Por eso los dueños del lugar le ofrecieron sentarse en el primer piso para tener mayor tranquilidad.

Después de algunas horas, en la puerta del local ya se habían juntado muchos jóvenes, ávidos de una foto o un autógrafo del astro rosarino y, por supuesto, también había una fuerte custodia periodística. Con este panorama Lio Messi fue invitado a retirarse por una puerta trasera, pero él prefirió hacerlo por la principal para atender a sus fans que allí lo aguardaban.

Apenas salió del restaurante la muchedumbre lo rodeó y uno de los presentes lo golpeó por detrás, algo que los amigos que acompañaban a Messi entendieron decididamente como una agresión. Por eso le reprocharon por lo que había hecho. En cuestión de segundos Martín P. comenzó a correr por Pellegrini hacia España, mirando en reiteradas ocasiones hacia atrás. Allí abordó un taxi y ya nadie supo más de él. En principio se habló de que portaba una camiseta de Rosario Central, pero las imágenes televisivas mostraron que no fue así.

El futbolista siguió firmando autógrafos y sacándose fotos con las personas allí presentes, hasta que comenzó a caminar por calle Presidente Roca rumbo a la cochera (entre Pellegrini y Montevideo), donde abordó su automóvil y se retiró. Algunos de los periodistas lo siguieron para interiorizarse de su estado y el mismo Messi señaló que se encontraba “bien”. Y de manera escueta agregó: “No me pasó nada”.

Lo más trascendente llegó después. En cuestión de minutos la noticia ya daba vuelta al mundo. Con cierta distorsión de la información, todos se hicieron eco del mal momento que le había tocado vivir a una persona cuya figura trasciende las fronteras. Por eso Lionel Messi, la estrella del Barcelona campeón hace días de la Liga española y la Champions League, estuvo en boca de todos. Un incidente de gran repercusión.

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