Elogios de Valdano para Messi

Jorge Valdano, un hombre muy identificado con el Real Madrid, nunca ahorró elogios para con Lionel Messi.

23.jpgDesde su aparición definitiva en el primer equipo, allá por mediados de 2005, el ex delantero campeón del mundo con Argentina no dejó nunca de mostrar su admiración por el crack blaugrana, y esta semana volvió a hacerlo, en una entrevista publicada en Olé.
“Ser Messi es un milagro por la contribución que hacemos todos a confundirlo. Es decir, nos peleamos por confundirlo y calificarlo como el Maradona de estos tiempos.

Se fue de su país con 13 años, aventura que yo no le recomendaría a nadie, y da la sensación de que tiene lo mejor de la calle argentina y lo mejor de la academia de Barcelona.

Es muy preciso en velocidad. Messi tiene una extrañísima seguridad para cualquier acción de juego. Recibe la pelota y la mata, la conduce y lleva la cabeza mirando al arco contrario como si los defensas no existieran. Cuando te regatea, lo hace con una seguridad tremenda. Cuando hace una pared, envía el balón fuerte pero siempre al pie del compañero. O sea, lo hace todo a velocidad, pero sin poner en peligro la pelota.”

Messi y los sustos!

En la nueva vida de Leo Messi (todo es nuevo desde que el miércoles completó un gol legendario al Getafe) toca recordar que acabó finalmente con los tobillos sanos.foto2.jpgNi una patada le soltó anoche José Enrique, el lateral izquierdo del Villarreal, a quien le ayudaba Marcos para dibujar la cárcel que le aguarda a partir de ahora al joven argentino. En su día uno (la vida para Leo tiene un antes y un después), comprobó que será presa de ese fantástico gol. En lo bueno y en lo malo. En la salud y en la enfermedad. Si nunca ha pasado desapercibido en un campo, desde el miércoles mucho menos. Doloroso porque no se vio el regate descarado de Messi. Doloroso porque apenas pisó el área. Doloroso porque José Enrique, un lateral izquierdo anónimo, completó el partido de su vida. Él, en cambio, venía del cielo y aterrizó en la tierra. Pues, no. No fue un gran día para Leo. En el vestuario, Messi se comportó como cualquier día. Nada especial más allá de las bromas.

Será imposible que lo consiga. Él, sin embargo, a lo suyo. Tardó en entrar en el partido, pero a los 17 minutos ya había dejado su sello. Nada comparable a lo del miércoles, claro. ¿Pero algo hay comparable? Leo disparó, la pelota tocó en un defensa, pareció despistar a Viera, pero este, el singular meta uruguayo del Villarreal, estiró milagrosamente su pierna izquierda para evitar el gol. Después, mientras intentaba huir de la cárcel , dejó un excelente centro que Etoo remató mal de cabeza. Luego, en la primera mitad, poco más. Si acaso, el susto que dio al resbalarse en el último minuto y cuando enfiló el túnel de vestuarios tocándose la pierna derecha, como si estuviera lesionado. Nada grave fue.

Lo realmente grave para Messi fue que en la segunda mitad apenas participó del partido. Si acaso un buen pase a Gudjohnsen, pero el islandés, topó, como todos, con el cuerpo de Viera, el portero multiusos del Villarreal. Después, el argentino, que recorrió todos los puestos del ataque (empezó de extremo derecho, pasó fugazmente por la izquierda y terminó de delantero centro), se enredó en la defensa del submarino amarillo . El primer día después de Getafe fue doloroso para Leo. Doloroso porque no se vio el regate descarado de Messi. Doloroso porque apenas pisó el área. Doloroso porque José Enrique, un lateral izquierdo anónimo, completó el partido de su vida. Él, en cambio, venía del cielo y aterrizó en la tierra. Pues, no. No fue un gran día para Leo. En el vestuario, Messi se comportó como cualquier día. Nada especial más allá de las bromas y los comentarios del resto de la plantilla.

Alud de Peticiones

El Barça recibió ayer un alud de peticiones de todas partes pidiendo entrevistas con el jugador y detalles de su vida. El origen de su aterrizaje en Barcelona fue un problema de crecimiento que requería un costoso tratamiento y que el club azulgrana se comprometió a costear. Carles Rexach fue quien aprobó su fichaje en cuanto le vio jugar en un partido de prueba a los 13 años. Marcó cinco goles. El primer acuerdo se firmó en una servilleta. Hoy, Messi es el jugador de la plantilla azulgrana con el contrato más largo (2014) y la cláusula más alta (150 millones de euros).